Algunas reflexiones sobre navidad, fin de año y el 2020

Algunas reflexiones sobre navidad, fin de año y el 2020

Post colaborativo entre el Club de Té y nuestras amigas ilustradoras. Muchas gracias a änëmonë, Bruja Plaga, Cam Estela, Camila Valencia, Valentina Zapata de Frufrú, Milka Sukno, Camila León, Carolina Henríquez de Pintados a Mano, Michelle Lasalvia Pirichi, Magdalena Sottolichio de Editorial Chica y MCS Dibujos , Paula Blanche y Raisa Silva por participar.

Hola, soy Cony (sí, de nuevo) y se me ocurrió la idea de escribir sobre la navidad y cómo problematizar esta «fiesta» en el actual contexto de movilización social. También quise que fuese colaborativo y le escribí a varias amigas ilustradoras para armar esto juntas. Pasaron los días, el fin de semestre (me y nos) atacó con furia y este texto mutó a un post sobre reflexiones de fin de año y nuestros pensamientos respecto al 2020.

Empecemos con la navidad. En nuestra historia, la navidad es bastante estresante para las mujeres, pues han sido nuestras abuelas, madres, hermanas y primas mayores, e incluso nosotras, las encargadas de la decoración de la casa, preparar los regalos, «arreglar» a les niñes y cocinar, usualmente, para muchas personas. Luego, son las mismas mujeres quienes ordenan la mesa y deben lavar platos mientras los hombres están en «modo asado» o cualquier actividad masculina/hetero/machista/normativa reproducida en nuestra sociedad y, en verdad, casi todo el resto de la familia y cuando crecemos nos damos cuenta de todo su esfuerzo silencioso. Lo mismo para año nuevo o cualquier fiesta familiar.

Espero que para estas reuniones familiares se haya cambiado esta práctica terrible y, así como en el último tiempo hemos pensado sobre la comunidad, la empatía y las redes de apoyo, también se traduzca en nuestro círculo más nuclear.

En muchas familias, se evita hablar de temas controversiales para no generar discusiones y pasar las fiestas de la forma más amable posible, pero si algo nos ha enseñado este año y la movilización social es la necesidad de reencontrarnos, conversar de lo que nos pasa y sobre lo que ocurre en nuestro país, dialogar, contrastar opiniones, asumir que «lo político» no es algo malo, sino que parte central de nuestras vidas como seres sociales.

En cuanto a mi experiencia personal, siempre he amado la navidad y es una de mis fechas favoritas del año, porque amo hacer y envolver regalos, hornear galletas, tomar cola de mono, ver mis películas favoritas como «Mi pobre angelito 1 y 2» y tengo esa nostalgia de mi infancia muy presente, así como el sueño de pasar la navidad en Nueva York o una ciudad con nieve, tomar chocolate caliente y usar un chaleco muy kitsch con decoraciones navideñas.

Cuando era niña, vivía en una casa muy grande, con un patio muy grande y con mi prima éramos vecinas y nos criamos juntas. Por eso, los veranos y las navidades significaban piscina todo el día, compartir regalos (usualmente muñecas y agendas Pascualina), y grandes reuniones familiares. Recuerdo que nos hacían toda una mega producción para creer que el viejito pascuero nos llamaba por teléfono para preguntarnos qué regalo queríamos (después supe que era uno de mis tíos) y no sé cómo a medianoche sonaban renos y campanas y con mi prima corríamos buscando y, obviamente, jamás encontramos ni al viejito pascuero ni a los renos.

Con los años, ya en la adultez (y viviendo en departamento), la navidad me sigue gustando, pero pasa que llego tan cansada a fin de año que se transformó en un día para comer cosas ricas (aprovecho de hacer un homenaje a la feria navideña de mi barrio) y descansar. Como amo hacer regalos, hasta el año pasado compraba muchísimos regalos, a todo el mundo (literalmente, a todas las personas que conozco), gastaba muchísima plata y era feliz eligiendo papeles bonitos y envolviendo como niña scout. Nunca recibí tantos regalos en mi vida, así que realmente no me importa recibirlos, pero sí darlos.

Este año mi vida cambió bastante y supongo que la de todas las personas que habitamos este largo y desigual país llamado Chile. Mi prima falleció a principios de año y recuerdo que cuando fui a visitarla para el año nuevo pasado recordamos justamente esas navidades y veranos juntas.

Su muerte fue tan impactante para mi, que la idea de muerte fue lo que marcó mi año. Cumplí treinta años a mediados de julio, lo que significaba que una etapa tan clave en mi vida como los veinte terminaba y comenzaba una nueva. También sentí que me morí y nací de nuevo, que es mi visión de la vida, algo así como Rei Ayanami en Evangelion.

Luego llegó el 18 de octubre y nuestras vidas cambiaron, murió esa conducta individualista, apática y adormilada que nos caracterizaba como sociedad desde el retorno al democracia, también han muerto muchas personas en estos dos meses y medio, y por lo mismo, todo este sistema debe morir, la Constitución dictatorial debe morir, para poder dar paso a una etapa nueva y mejor para todas las personas. Se lo debemos a quienes han perdido la vida por ello.

Es que los días pasan

y siento que voy desapareciendo, 

tan ajenx a mi mismx

me he matado tantas veces, 

que ya no queda nada de mi

Texto e ilustración por Bruja Plaga

Por supuesto, este año la navidad no fue tema para mi, solo me enfoqué en dar regalos más significativos solo a las personas cercanas que estuviesen fuera del mundo del retail, y quedarme en casa comiendo cosas ricas y viendo películas, para poder acostarme temprano y descansar.

Sin embargo, no puedo evitar estar triste, porque pienso en todas esas familias cuyos seres queridos están hospitalizados, mutilados o fallecidos, en las 66 mujeres que ya no están en este mundo producto de femicidios o suicidios feminicidas, en esa desolación que nos invade a veces cuando vemos lo poco que hemos avanzado en nuestras demandas por justicia y transformación social, frente a un gobierno indolente y sin voluntad política de escucharnos. Cuando veo las noticias o escucho a las personas en la calle, es usual la frase «no hay nada que celebrar» y en gran parte tienen razón, no hay mucho ánimo.

Pero, por otro lado, la movilización social despertó en cada persona una motivación para luchar, recuperar lo colectivo y reconstruir el tejido comunitario, sentir que vale la pena manifestarse para lograr cambios. De tomar algo tan doloroso como la muerte y el fin para, en cierta forma, rescatar las experiencias y el legado de las personas que nos han dejado para canalizarla en una especie de «renacer».

Esta navidad, más que nunca, significó compartir con las personas que quiero y crear comunidad, de modo que mi día favorito fue el picnic de navidad del Club de Té, que ya se ha convertido en algo como una tradición para mí. El picnic de este año fue muy especial, porque pudimos conversar mucho sobre cómo fue el 2019 para nosotras, en qué hemos cambiado desde el llamado «despertar de octubre», compartir comida hecha por nosotras y regalos, abrazarnos, sentir que si estamos juntas todo estará bien.

Este nuevo estado de nuestra sociedad nos lleva a comprender cómo todas las comunidades de las que somos parte forman algo así como familias extendidas y debemos preocuparnos por las y los demás, y lo hermoso de esta movilización social es que hay un convencimiento de que la lucha no se trata de satisfacer necesidades personales, sino que de todas las personas que viven en Chile, sin distinción.

En vez de materializar ese cariño por quienes nos rodean en la forma de regalos, es importante cambiar de enfoque y tener generosidad y amor por nosotres y en les otres, respetarnos, apreciar nuestras diferencias. Considero que es importante superar los condicionamientos de lo que diciembre y las fiestas de fin de año «deberían» ser, más allá de las tradiciones religiosas, espirituales y las creencias de cada persona, más allá de ese consumismo desenfrenado (y endeudamiento) por querer dar lo mejor a quienes amamos, reflexionemos en qué significa compartir, apoyar, movilizarnos colectivamente, sobre la importancia de la comunidad.

Ilustración por Raisa Silva

Esta navidad fue diferente para todes. Pensé en cómo se sintieron nuestras familias y el país en general en la navidad de 1973; probablemente sentían aún más miedo, tristeza e incertidumbre que nosotres. Pensé en nuestras ancestras tratando de hacer lo mejor que pudieron por sus familias para pasar un buen momento, cuántas de ellas no sabían donde estaban sus personas amadas.

Estoy segura de que todes pasamos por mil emociones al mismo tiempo en navidad y año nuevo, pero sin duda nunca olvidaremos el 2019. Como plasmó Raisa en su ilustración, los mejores regalos que podemos compartir son la resistencia, justicia y dignidad, son objetivos que merecemos, regalos del pueblo para el pueblo.

Por otro lado, tengamos como prioridad significativa el auto cuidado, que es un tópico importante en el feminismo, sumado a que la lucha por la dignidad y la justicia social trae inevitablemente agotamiento y sentimientos desalentadores, lo cual es perfectamente normal si nos estamos enfrentando a un sistema que está operando hace tantas décadas y a la opresión misma del patriarcado.

Caring for myself is not self-indulgence, it is self-preservation, and that is an act of political warfare.

Audre Lorde

Ilustración por Bruja Plaga

En las fiestas de fin de año aproveché los días libres para estar en mi casa, dormir y descansar, y fue un tiempo muy valioso: desconectarme de la agotadora rutina del trabajo y de la vertiginosa y estresante vida en la ciudad para al mismo tiempo conectarme conmigo misma.

Las mujeres somos los pilares de nuestros hogares y nuestras comunidades, se nos asigna que es nuestro deber cuidar a nuestras familias y a quienes lo necesiten, especialmente en trabajos asociados a la educación, salud, asistencia social y otros servicios, de modo que se nos trata de egoístas por ponernos en primer lugar, porque eso va en «contra de la norma». Considero que verbalizar y actuar en función de lo que queremos y necesitamos es un acto revolucionario, porque va en contra de todo lo que hemos sido condicionadas a creer y espero que este año podamos cuidarnos al mismo tiempo que cuidamos a las personas que nos rodean en una dinámica de reciprocidad, respeto y amor, pues es una de las bases de una solidaridad política efectiva, especialmente entre mujeres para que la sororidad sea el cimiento de nuestra lucha.

Finalmente, el 2019 nos deja con varias palabras para llevarlas como bandera de lucha en nuestras vidas y en como país: resistencia, comunidad y resiliencia. Esta última viene de latín, del término resilio, que significa «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar», y es la capacidad de las personas a adaptarse positivamente frente a las situaciones difíciles y adversas, resistir los embates del entorno sin caer o destruirnos, y se relaciona mucho a lo comunitario, con la naturaleza, porque cada ser puede enfrentarse a eso que le daña, recuperarse, incluso transformarse en una dinámica evolutiva.

Es un paso más allá de la entereza y la resistencia.

Ilustración por Frufrú

Después de este año, no volveremos a ser lo que fuimos antes del 18 de octubre y eso es algo bueno y necesario.

Nuestras amigas nos compartieron sus testimonios sobre su visión de la navidad, año nuevo y el nuevo ciclo que comienza este 2020:

Constanza Bonomi de Cobomi Ilustración

Hola, me llamo Constanza y soy mamá de un niño de 3 años, ilustro y hago muñecos. 

La idea de ser juguetera surgió como transportar mi ilustración a objetos con los que mi hijo pudiese jugar, con materiales más confortables y naturales (tanto plástico en los juguetes me parece un horror), pero también hay una fuerte herencia. Mi mamá hacía peluches a principios de los años noventa y yo de niña tuve todo lo que se me ocurría para jugar gracias ella,  por lo tanto, mi mamá es mi principal influencia en el hand made. Mi abuela también era una bordadora y tejedora de muy buen nivel. Desde niña he estado rodeada de materiales y me apasiona mucho elegir estos, crear combinaciones de colores , texturas, diseñar, dibujar  hacen que el proceso se disfrute mucho.

Mis juguetes tienen garantía de reparación gratuita y, en general, intento hacerlos con materiales 100% naturales . Es para mi una forma de conectar con la naturaleza, ya que sabemos que un juguete de madera es gracias a un árbol o uno tejido gracias a una oveja, la tela de algodón que proviene de plantas , etc. Al jugar o estar en contacto con producto natural hay una experiencia distinta al tacto, texturas, olores y una experiencia visual bastante enriquecedora.

Me parece importante vincular a los niños con elementos de la naturaleza para que puedan valorarla y cuidarla, sobre todo ahora que con él cambio climático nuestro planeta nos necesita más que nunca. 

Cam Estela

Navidad es un tiempo especial en mi corazón, no porque las tiendas nos digan que compremos sus productos, pero porque es un tiempo lleno de oportunidades y de reflexión. Desde pequeña he amado la navidad como ninguna otra festividad (y admito que las amo a todas), porque es un tiempo donde celebramos haciendo actividades con otras personas que amamos, desde que empezamos a decorar nuestro hogar a principios de diciembre, armando el árbol y colocando distintos adornos favoritos en él (o los que me han dado amigos a lo largo de la vida).

Cocinamos galletas, queques y una rica cena en noche buena. Es un tiempo donde me gusta sentarme a reflexionar sobre las cosas que me hacen feliz, sobre aquellas de las que estoy agradecida y también sobre todo lo que debería apreciar más.

Cuando era pequeña y un poco solitaria, me refugiaba mucho en algo que se convertiría en muchos años después en mi profesión: el arte. Por sobre todo, en artes narrativas como las series de animación y las historietas. La navidad para mi se volvería en mi época favorita del año, ya que podía ver especiales de mis monitos favoritos en la tele, como capítulos y películas de Hey Arnold!, Los Rugrats, Peanuts y tantos otros. Mientras acá nos asábamos de calor durante la tarde de verano, amaba ver y leer estas historias e imaginarme a mi misma en paisajes nevados, jugando guerras de bolas de nieve, patinando en lagos congelados y por sobre todo, disfrutando de un tiempo con familia y amigos. Estos mundos eran simplemente mágicos, perfectos y llenos de esperanza.

Ahora, con algunos años más, yo misma puedo crear mundos fantásticos llenos de felicidad, amistad y alegría. Puedo imaginar a mis propios personajes queriendo traer cariño y dicha al mundo, viviendo estas fechas concentrados en lo importante.

Para mi, la navidad es una oportunidad para creer en la fantasía que nos entregan las historias, y para mi la fantasía no siempre es evitar algo malo, encerrarse en nuestra mente, ni una ilusión escapista. Para mi la fantasía es seguir creyendo que existen momentos y espacios llenos de amor y magia. Es lo que nos permite reinventarnos, explorar sentimientos, querer actuar de manera bondadosa y por sobre todo, soñar.

Milka Sukno

Me encanta recibir y hacer regalos, pero no solo por el contenido, sino porque siento que en cada regalo entregamos (y recibimos) un pedacito de la persona de quien viene el regalo. Me gusta tomarme el tiempo para pensar en cómo es la persona a la que voy a regalarle, escoger algo que, según yo, represente o me haga acordarme de esa persona; y, de la misma manera, me gusta la idea de que que alguien se tome el tiempo de hacer lo mismo, tal cual, como sorpresa y sin eso de pedir opciones o ideas de regalos a la otra persona, porque pienso que no tiene mucha gracia.

Para mí, regalar es una manera de mostrar amor y dedicación por alguien.

Camila Valencia

Quizás todavía es una confesión impopular, pero no me gusta la navidad.

Me pone de mal humor la iconografía de nieve y renos cuando todo lo que me rodea es calor y uno que otro perrito, pero por sobre todo, odio el consumismo exacerbado y las expectativas que se generan en torno a las celebraciones de fin de año, sobre todo en un período tan complejo como este.

A pesar de esto -y como no todo es solo blanco o negro- creo que el llamado popular a optar por regalos autogestionados o hechos por emprendedoras me devuelve un poco la fe en la humanidad. Supongo que mientras las celebraciones navideñas continúen siendo así de “tradicionalistas” es mucho mejor que los niños y las niñas (y las personas que queremos) reciban hermosos cuadros ilustrados, tacitas de cerámica o peluches hechos a mano por chicas talentosas: objetos con alma y creados con dedicación en vez de productos de retail; y si bien ya mencioné que la navidad no es lo mío, quizás la oportunidad de pasar tiempo reunidas con nuestras familias puede ser una buena instancia para reflexionar.

Desde el estallido social, me cuesta sentir júbilo sin también sentir culpa al pensar en los pesares de quienes han sufrido las peores injusticias, pero, quizás, esta instancia de reunión puede ser un cierre optimista para este fin de año -y al menos ver los especiales de navidad de Los Simpsons o escuchar ese hermoso disco de Snoopy puede contribuir un poco a esa causa-. Creo que es difícil no hacer balances durante la última semana del año y, probablemente, este fue muy confuso para todas, pero inevitablemente, aún tengo mucha fe en el futuro.

Paula Blanche

La Navidad es una de mis épocas favoritas. Para mi, es una instancia para encontrarnos con nuestras familias, compartir anécdotas pasadas, reír y disfrutar. También es tiempo de reflexión, tiempo de estar en paz, de volver a creer en nosotros mismos y entregar amor, ese es el verdadero sentimiento de estas fechas, y sería hermoso aplicarlo todos los días. 

Espero que este año este cargado de ese sentimiento, para así poder visualizar un futuro lleno de esperanza, alegría y una sociedad más justa.

¡Bienvenido 2020!

Camila León

Este 2019 fue tan intenso. Yo creo que hemos enfrentado como sociedad nuestra sombra para volvernos a iluminar. Lo veo como algo muy necesario para evolucionar y despertar nuestra empatía .

De todo lo que leí, me quedo con «el florecer es resistencia». Creer en nuestro valor y el amor propio es fundamental; si ponemos límites, sanamos todos. Este año me encantó leer libros de Shinoda Bolen, Pinkola Estés y leer blogs como To be Magnetic, Blood Milk Women y Mama Medicine. A veces en la lectura encontramos un espejo de palabras para reflexionar y crecer.

Subí esta pintura de mandarinas a mi cuenta de Instagram el 18 de octubre, el día en que nació algo nuevo y florecimos.

Carolina Henríquez de Pintados a Mano

Celebrar navidad en tiempos de revolución es algo nuevo, es algo que nos debe ayudar a replantearnos, a repensar y enfocarnos en lo realmente importante, no sólo hoy si no que siempre. Lo más importante para mí en estos tiempos es criar de la mejor manera posible a mi hija y tratar de aportar y aprender lo más posible de este proceso para llegar a buen puerto y poder tener una vida digna. Porque quiero un país y futuro mejor para todos lxs niñxs, en especial para mi hija. 

¡Por un nuevo año en pie de lucha, por un nuevo año con dignidad! 

Porque no solo se termina otro año, sino que una década. Este año han ocurrido los hechos mas horribles y mas hermosos a la vez, que ha sido volver a vernos las caras y ser comunidad. Espero que este año sea justo, la impunidad se acabe, que no mueran mas mujeres ni niños en manos de quienes piensan que no valemos lo suficiente, que poco menos no somos humanos. Que podamos tener una vida digna y feliz, que valga la pena la sangre derramada y los cuerpos mutilados que ha dejado esta lucha en la que exigimos ser escuchados. 

¡Amor eterno a los que dan la lucha!

Carolina participa en la organización vecinal Cabildo Plaza Eusebio Lillo en Ñuñoa. Si eres del sector y quieres participar, escríbeles en su Instagram.

Michelle Lasalvia «Pirichi«

Me gusta ser agradecida y ver siempre el lado positivo de las cosas, pero este año me cuesta cerrarlo así por todo lo que ha pasado. Creo que las palabras claves para mirar el 2020 son empatía e indiferencia. Ver como nos relacionamos con ellas, como podemos aprender y aportar. Realmente quiero que, como dice mi ilustración, las cosas sean mejores para todas y todos.

Magdalena Sottolichio de Editorial Chica y MCS Dibujos

Pensar en el fin de año es un poco abrumador, es como si quedara algo inconcluso. Siempre aprovecho estas instancias de todas formas para mirar atrás y ver todo lo que se avanza; así que esta atmósfera inesperada ha traído un montón de aprendizajes sobre todo en torno al compartir. Nunca pensé que iba a crear tantos lazos ya no solo en torno a lo que hago, si no también a lo que pienso y al espacio político que formamos al reunirnos y hablar. Ojalá este año no sea normal y que las aguas sigan agitadas hasta que la paz sea un sinónimo de justicia.

Bordado por @unhechizo.

änëmonë

Creo que algo que nos ha enseñado esta primera mitad de ciclo, es que existe una ferviente necesidad de cambio. No un cambio superficial, sino uno profundo y doloroso. Esos cambios que llegan de la mano con un vacío enorme. Se nos cae todo, todo se cae a pedazos, nada de lo que creímos mejor era mejor, todo lo que siempre ignoramos porque nos sacaba de la zona de confort ha crecido y explotado en nuestras caras. Por suerte, esta vez decidimos diferente, decidimos abrazar lo desconocido, darle la manito a la incertidumbre.

Esta decisión nos trajo harto dolor, no solo porque es un vuelco a nuestra “normalidad” sino porque no estamos todxs, no estamos completxs, faltan personas, faltan almitas, faltan ojitos, faltan cuerpos. Por lo  mismo, nuestro cambio debe ser aún más profundo. 

No basta todo lo que ya hemos hecho. Es importante y sumamente valioso marchar, gritar, es visibilizar las violencias, no dejar que nos pongan el pie encima, pero también es infinitamente valioso que los cambios los hagamos internamente. Lo colectivo es precioso y valioso, pero lo individual también lo es. En el equilibrio está la lucha perfecta. Como abrazamos la colectividad, abracemos la transformación que llevamos por dentro, seamos mejores no solo en discurso, seamos mejores de verdad. Matemos al Estado fascista que llevamos dentro, matemos no hacernos cargo de nuestras acciones, matemos no hacernos cargos de nuestras emociones, matemos todo tipo de opresiones que ejercemos en lxs demás.

Estudiémonos tan bien que nadie nunca pueda volver a decirnos qué es lo mejor para nosotrxs mismxs. Hagámonos cargo de lo que somos y decidamos de qué forma impactaremos nuestro entorno. Descubramos nuestra sombra y abracémosla como abrazamos la luz, porque como es arriba es abajo. No hay cambio sin dolor, no hay victoria si no hay transformación.

La naturaleza nos ha contado desde siempre los poderes que tenemos. Nada se acaba, todo se transforma. Pensémonos como un árbol, frondoso, con flores hermosas. En algún momento esas flores caerán, las semillas rodarán por el suelo y el árbol se verá peladito y medio destartalado. Lloraremos por las flores caídas, pero cuando llega el calor del sol, las semillas brotan hermosas, fuertes y resistentes. 

Para el Club de Té y quienes lo integramos de una forma y otra, el 2019 fue el año de nacer y empezar a crecer, dar nuestros primeros pasos en un gran proyecto concreto, a partir de las ideas el año anterior. Fue super difícil, porque a medida que avanzaba el año y nos desarrollábamos, tuvimos varios obstáculos propios de una organización principiante y autogestionada, porque no es fácil articularnos como grupos humanos y enfrentarnos lo complejo que es sacar proyectos y actividades adelante desde cero. Por lo mismo, nos sentimos agradecidas, porque todo salió bien, conocimos mujeres maravillosas, aprendimos enormemente y cada día nos ponemos nuevas metas, nuestra red va creciendo y vemos cómo a nuestro alrededor las mujeres se organizan territorialmente para existir y avanzar.

Queremos agradecer a todas las personas que nos han apoyado y acompañado en este proceso, y esperamos haber aportado de alguna forma en sus vidas. Seguiremos esforzándonos y dando lo mejor para que el Club de Té (como reflexionó Cami) florezca cada vez más en la resistencia.

Este post está dedicado a todas las personas que nos han apoyado como Club de Té, a nuestras ancestras, a las mujeres fallecidas por femicidio el 2019 y a todas las personas heridas, mutiladas y fallecidas en este periodo de movilización social. Hacemos mención especial a quienes sufrieron ataques resultantes en heridas y traumas oculares durante la noche de Año Nuevo.

Mucho amor, fuerza y té en este 2020.

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