💜 Galentine’s Day: Celebrar el amor entre las mujeres 💜

💜 Galentine’s Day: Celebrar el amor entre las mujeres 💜

You know, I just feel like, women, they have minds, and they have souls, as well as just hearts. And they’ve got ambition, and they’ve got talent, as well as just beauty. And I’m so sick of people saying that love is just all a woman is fit for. I’m so sick of it.

Jo March. Mujercitas (2019).

Texto por Constanza Jorquera e ilustración por Espacio Grumoso

Este post fue posible gracias a todas las amigas artistas que participaron en el Proyecto de Ilustración de Galentine’s Day.

El año pasado celebramos por primera vez Galentine’s Day con una junta de té, un fanzine especial, regalos y mucha conversación. En la serie Parks and Recreation, su protagonista Leslie Knope (Amy Poehler) en el episodio del mismo nombre emitido en febrero de 2010, instaló la tradición de celebrar junto con sus amigas y su mamá cada 13 de febrero el amor y la amistad entre las mujeres, donde pudieran comer juntas (usualmente wafles), compartieran regalos e historias con su frase «ladies celebrating ladies».

Quisimos replicar su tradición en el Club de Té y celebrar cada año este día donde pudiéramos compartir y consolidar nuestros vínculos de amistad, lejos del consumismo y presión social de las relaciones heterormadas que caracterizan el Día de San Valentín o Día de los Enamorados.

Cuando veía Parks and Recreation o veía en redes sociales que en Estados Unidos o incluso acá se hacían referencias a celebrar Galentine´s Day lo encontraba divertido e importante, en el sentido de pasar tiempo con amigas, pero con el tiempo, entendí que más allá de la diversión, era una declaración muy política.

Las amigas de Leslie la observaban incrédulas mientras les mostraba los regalos que había preparado para ellas, los cuales eran bastante excéntricos, pero era su forma de expresar la admiración y amor que sentía por ellas, recordándoles que su existencia en el mundo es valiosa, que es necesario decirnos mutuamente que somos geniales, que nuestra amistad nos ayuda a ser felices y mejores personas.

Ilustración por Hello Mabel

Sistemáticamente nos vemos condicionadas a estándares de apariencia y conducta hegemónicas que nos generan tristeza, ansiedad, depresión y sentimientos negativos entre mujeres como la competitividad, envidia y auto sabotaje.

Celebrar Galentine´s Day, como muchas actividades separatistas, significa reclamar nuestros espacios seguros, solo de mujeres, para expresar nuestro amor mutuo, hacer actividades que nos gusten, como manualidades, que históricamente han sido una práctica reivindicada por el feminismo, libres de conversar, comer, reír, ser nosotras mismas, sin ser juzgadas. Reunirnos en estos espacios y rituales nos demuestra que las conductas negativas no son culpa nuestra, sino lo que el patriarcado nos ha hecho incorporarlas en nuestras vidas.

Ilustración y afiche oficial de nuestra celebración por Cam Estela

Galentine´s Day es para nosotras reivindicar la amistad entre mujeres, que no estamos solas, que siempre tendremos mujeres a nuestro alrededor que nos quieran y apoyen de forma honesta, y no necesitamos calzar en las convenciones e imaginarios sociales de amor romántico para sentirnos a gusto y celebrar.

El solo hecho de cuidarnos como mujeres y celebrar nuestra amistad en el sistema patriarcal es un movimiento contra la misoginia y las expectativas sexistas, porque siempre se nos ha exigido ser cuidadoras no auto cuidadoras, a celebrar los triunfos detrás del esposo y como madre orgullosa, pero nunca celebrar nuestro lugar en el mundo o solo porque sí. Leslie Knope decía que el 13 de febrero era el día para dejar a nuestras parejas en casa (como hemos enfatizado tantas veces en las marchas del Día Internacional de la Mujer), pues no eran parte de la celebración, y si no tenías pareja, no era algo malo para sentirnos avergonzadas.

Ilustración por Liss Orellana

También puede ser la oportunidad de diseccionar los estereotipos sobre la amistad femenina. Las amigas pueden tener los mismos intereses, pero no necesariamente, son aquellas que nos afirman y nos recuerdan que somos personas con poder y que merecemos las cosas buenas en el mundo.

Podemos luchar por la liberación y una vida digna y plena mientras reímos, bailamos, comemos, vemos una película, porque eso también es revolucionario, salir del silencio, la culpa y la vergüenza que nos presiona como mujeres.

Ilustración por Paula Blanche

La amistad entre mujeres es algo mágico, es una conexión de amor y hermandad. Con nuestras amigas podemos ser nosotras mismas, podemos compartir libremente nuestros sentimientos, experiencias, cosas cotidianas, lo que sea, ellas nos entienden mejor que nadie. Son nuestras psicólogas y motivadoras emocionales, su amistad nos hace feliz. 
Su compañía está presente a lo largo de nuestras vidas, brindando amor, apoyo y contención. Así que me parece más que justo que exista un día (aunque no sea oficial) para celebrar este lazo tan bonito y significativo.

Paula Blanche

El feminismo de la segunda ola comenzó por grupos de concientización de mujeres dedicados a la proposición de que lo personal es político, que los problemas personales están relacionados con las estructuras sociales que nos rodean y fueron capaces de establecer una nueva forma de amistad llamada «sororidad», que tenía una dimensión política del trabajo colectivo hacia el cambio social.

Si bien en los medios de comunicación, redes sociales y la narrativa sobre la amistad femenina en general prevalece una imagen que sigue siendo blanca, homogénea, de clase media y heteronormativa en su perspectiva, retratando las amistades de las mujeres entre sí como un objetivo deseable, algo que todas las mujeres quieren a pesar de que la verdadera amistad es difícil lograr, como casi un antídoto contra el sufrimiento heterosexual sin alivio, que invisibiliza a las disidencias y las complejidades de las relaciones humanas; el vínculo de amistad y sororidad entre las mujeres no puede dejar de ser un asunto por el cual preocuparnos por cultivar.

Las representaciones de las mujeres y sus amistades siguen las mismas estrategias que la publicidad para atraer a las mujeres a sus puntos de vista, convirtiendo a quienes consumen la cultura popular hegemónica del centro y las elites en participantes activos en la vigilancia de otras mujeres para comprar y conformarse. Las relaciones entre las mujeres representadas en la cultura popular tienden a mostrar un «nosotras» ideal donde unirnos es el único fin, no la acción comunitaria feminista, sino en la transformación para calzar en lo que la sociedad espera de nosotras y llevar una vida más soportable.

No obstante, en el último tiempo hemos visto que los referentes son retomados y apropiados por las mujeres, lo cual es positivo si se canaliza en consolidar redes de apoyo de mujeres, como por ejemplo, Galentine´s Day y Mujercitas, entendiendo que si bien son productos de Hollywood y televisivos, en una industria muy cuestionable, se reivindican en el feminismo de forma más crítica que en el pasado.

Sin estereotipos fabricados, la amistad entre mujeres significa lo maravilloso de lograr reconocernos entre nosotras, vernos en sus historias y experiencias, aprender y retroalimentarnos para crecer como personas y actoras políticas.

Estos debates pueden proporcionar espacio para una exploración productiva del conflicto entre las mujeres, y las emociones negativas incitadas por la cultura de las amigas en el imaginario social, llevándonos a reconocer y luchar contra la opresión, las injusticias y la desigualdad social.

En tiempos de adversidad descubrí que mostrarse vulnerable no es un defecto, y que conversar largamente junto a una copa de vino sana y te ayuda a seguir, a soltar. 
Aquella relación más fraterna es la que finalmente te nutre día a día  hasta emocionarte al sentir la dicha de tu compañera mucho más allá de la propia. Después de todo la amistad es un constante devenir, como si tus amigas lanzaran cuerdas al pozo para subirte lentamente, independiente de cuan abajo estés, para luego recalcar que no se irán.
A ellas.

Rocío Ramírez

Ilustración por Rocío Ramírez

Entonces, ¿cuál es el problema con el amor romántico?

Desde ciertas perspectivas feministas, el amor romántico se ha analizado como una opresión para las mujeres, pues en tanto práctica discursiva como en las experiencias de vida, justifica la dominación patriarcal sobre el cuerpo y las mentes de las mujeres, asignándoles un rol y una conducta «ideal» de sumisión, justificada por visiones tradicionales de este tipo de amor de pareja heterosexual.

El amor es tanto una emoción como una práctica social. La forma en que pensamos sobre el amor, las normas para el amor y nuestras ideas sobre el amor, incluidas las ideas populares sobre el amor como emoción, constituyen la práctica social del amor, la que en la forma tradicional, refuerza al patriarcado.

El amor romántico entre una mujer y un hombre llevará a una relación de dependencia e invisibilización, que al pasar al contrato social del matrimonio y la crianza de los hijos, deja en una situación asimétricamente desfavorable a las mujeres. La idea de que el matrimonio debería basarse en el amor y la igualdad es bastante reciente en nuestra historia occidental.

(Male) culture was built on the love of women, and at their expense. Women provided the substance of those male masterpieces; and for millennia they have done the work, and suffered the costs, of one-way emotional relationships the benefits of which went to men and to the work of men. So if women are a parasitical class living off, and at the margins of, the male economy, the reverse too is true: (Male) culture was (and is) parasitical, feeding on the emotional strength of women without reciprocity. 

Shulamith Firestone (1972). The dialectic of sex : the case for feminist revolution. p. 127.

Lo cierto es que cada persona tiene una visión diferente del amor y no es un sentimiento destructivo y opresivo en sí mismo, lo es debido al contexto social en el que se construye, a saber, la división patriarcal pública y privada, las instituciones que lo rodean y las conductas abusivas justificadas por los roles de género asignados y reproducidos en las sociedades.

Vivimos aún en el legado de esta las dinámicas tradicionales del matrimonio y solo basta observar la mayoría de nuestros hogares: las mujeres todavía hacen más trabajo doméstico que los hombres (por supuesto, no remunerado), sin importar cuántas horas trabajan fuera de casa o cuáles son sus ingresos, lo que hace que el matrimonio sea atractivo para los hombres que se benefician de las labores domésticas de las mujeres, acceso a una pareja sexual, el cuidado de les hijes y personas de tercera edad.

Las mujeres siguen siendo discriminadas en la contratación y promoción laboral, lo que limita sus oportunidades de desarrollo profesional. Por lo tanto, el matrimonio proporciona un refuerzo económico para las mujeres y una fuente potencial de realización personal, que a menudo se les niega en el trabajo. Las mujeres tienen menos propiedades y recursos para dejar a sus hijes y tienen más probabilidades de vivir en la pobreza que los hombres; de nuevo, para las mujeres existe un claro incentivo económico para casarse.

En otras palabras, los roles de género de los siglos anteriores continúan informar nuestras expectativas actuales de la vida matrimonial. Los incentivos materiales y estructurales del siglo XIX para casarse han permanecido prácticamente inalterables, pero dichos incentivos pasan en la práctica social y al discurso a segundo plano, pues es la construcción del amor romántico lo que protagoniza las relaciones de pareja. El amor también funciona como la justificación de otros aspectos de la división y la desigualdad de género.

En un mundo que no estuviese estructurado por la desigualdad de género, las razones proporcionadas por el amor podrían ser nobles y totalmente justificantes. Pero en nuestro mundo patriarcal, la asociación entre el amor y los roles de género es cuestionable.

Los niños y las niñas deben convertirse en hombres y mujeres, masculinos y femeninos, para que puedan enamorarse, casarse y perpetuar las instituciones sociales y económicas patriarcales y capitalistas.

Well, I’m not a poet. I’m just a woman. And as a woman, ther’s no way for me to make my own money. Not enough to earn a living, or to support my family. And if I had my own money, which I don’t, that money would belong to my husband the moment we got married. And if we had children, they would be his, not mine. They would be his property. So don’t sit there and tell me that marriage isn’t an economic proposition, because it is. It may not be for you, but it most certainly is for me.

Amy March. Little Women (2019).

Fuimos criadas por mujeres, y las mujeres siempre han sido las mejores amigas, Las mujeres necesitan y buscan amistades, especialmente con otras mujeres, lo cual es un desafío debido a presiones sociales asociadas a, por ejemplo, el trabajo fuera del hogar, el trabajo doméstico, el cuidado de personas que lo necesitan.

De allí que una lección maravillosa viene de nuestras ancestras. Las relaciones intergeneracionales y rescatar esa genealogía femenina nos permite conectarnos no solamente con mujeres en edades y etapas de vida similares a las nuestras, sino con nuestras madres, abuelas, tías, hermanas y primas mayores, vecinas y compañeras de trabajo.

Siempre me ha llamado la atención el vínculo de amistad entre las mujeres que nos preceden, cómo fueron capaces de organizarse para alcanzar derechos políticos y civiles fundamentales, cómo se ayudaban en el cuidado de les hijes, se contenían en un mundo quizás aún más machista y violento que en el que vivimos en la esfera doméstica, lleno de secretos familiares de abusos, violencia intrafamiliar, infidelidad, la dependencia económica y simbólica hacia los esposos.

Pienso en la figura de las «comadres», los centros de madres, las apoderadas de los colegios, las vecinas que se apoyan mutuamente. Pienso en mi abuela y su mejor amiga hace casi sesenta años (y que obviamente son comadres también), en cómo ella ha sido mi amiga también a lo largo de mi vida, que me enseñó a dibujar y recortar, a tener buena ortografía, a atarme los cordones de los zapatos y los poemas de Gabriela Mistral que me hicieron admirarla tanto.

Ahora que soy adulta, me cuenta sus experiencias de vida de forma horizontal, como dos amigas y mujeres que conversan, puedo entender por todo lo que tuvo que pasar y cómo las visiones de mundo de las mujeres han cambiado con el tiempo. Esto me dio una idea de la diferencia entre cómo veo su vida y cómo piensa al respecto.

Conocer las formas de amar de mis ancestras me ha ayudado a trabajar en mi empatía y en encontrar puntos de convergencia en nuestras trayectorias. He podido conocer y entender un poco más su rol como madres, su devoción hacia el cuidado de la casa, algo que sentían tan propio, por las plantas, por ir a la feria a encontrarse con las «caseras» y las vecinas, por arreglarse y la importancia que la femineidad tenía para ellas.

Ilustración por Denisse Leveke

Esta historia oral de nuestras ancestras y la historia oral y escrita presente de las mujeres a nuestro alrededor, que actualmente es cada vez más visibilizada por el acceso a fuentes de información en internet y mayor trabajo de archivo y producción literaria. El testimonio oral, las conversaciones y los debates en las reuniones de mujeres responde a un trabajo profundo, complejo y compartido, porque no es fácil rememorar experiencias, muchas de esas dolorosas con otras personas, aún más con mujeres que no conoces profundamente al no estar en tu círculo más cercano, porque quieren compartir su experiencia, pero tampoco quieren violar tabúes ni exponerse demasiado.

Pero lo significativo es que en estos espacios no existe la asimetría de poder y saber, porque es nuestra vivencias personas conforman la propia historia vivida del feminismo. Ésta valida las experiencias de las mujeres, la comunicación entre nosotras, las raíces que nos unen y nos dan continuidad.

Ilustración por Mila Sukno

El amor propio, por nuestras amigas, ancestras y en nuestra comunidad es también una forma de darle relevancia a lo local, a lo cotidiano, frente a lo abrumador que pueden ser los grandes debates feministas en el mundo.

Es por eso que tomamos como concepto de la celebración de este año a la película Mujercitas. En ella podemos ver cómo las hermanas March tienen muchos talentos y buscan cumplir sus sueños, poco convencionales para la época, frente a obstáculos como la clase social, la guerra y las exigencias a las mujeres respecto a los roles que deben cumplir en la sociedad. 


Siendo la esfera doméstica una especie de jaula social donde las mujeres conviven, el libro y la película muestran cómo las protagonistas transforman el hogar en un espacio ingenio, poder e imaginación propio de las mujeres, un espacio seguro donde pueden ser libres y dueñas de sus vidas.

Jo consideraba que nadie iba a interesarse en su historia basada en la cotidianidad de cuatro hermanas en una pequeña ciudad estadounidense, pero su hermana Amy le dice que precisamente esa es la riqueza y lo valioso de su obra.

Todas somos Mujercitas y nuestras historias son dignas de ser conocidas y compartidas, es en ellas donde podemos compartir experiencias y unirnos.

Jo March: Well, it’s just about our little life.
Amy March: So? 
Jo March: Well, who will be interested in a story of domestic struggles and joys? It doesn’t have any real importance, does it?
Amy March: Maybe, it doesn’t seem important because people don’t write about them.
Jo March: No, writing doesn’t confer importance, it reflects it.
Amy March: I don’t think so. Writing them will make them more important.

Mujercitas. Greta Gerwig (2019)
Ilustración por Marta Barrales

Ilustración por Marta Barrales

Me costó mucho darme cuenta de que me encontraba atrapada en una relación tóxica. Creo que en verdad no fui yo la que se dio cuenta, fueron las personas que me quieren las que me ayudaron a tener la fuerza para poder salir de ahí.
El 2019 fue uno de los años más importantes de mi vida y no habría sido así si no me hubiera encontrado con mi soledad, aprender a quererla, valorarla, extrañarla, disfrutarla. Por eso dibujé esta tarjeta, porque para mí no hay panorama más perfecto que yo con sushi, mi gatx, un pitito y una serie. 
El sistema capitalista y patriarcal nos hace pensar que necesitamos de un otrx para estar bien, para sentirse queridx y así validarnos a nosotrxs mismxs, como también es un mecanismo más para aferrar a la mujer al espacio de reproducción del mismo sistema.
Para mí se ha vuelto fundamental revisar todo el tiempo esas necesidades sexoafectivas, ¿de dónde viene este deseo? ¿por qué necesito de un otrx cuando tengo pena? ¿por qué no recurrir a un amigx, a tu familia, a tu compañerx gatuno, perruno, conejudo? ¿en
verdad estoy sufriendo por amor o es otro problema que me da miedo enfrentar? ¿por qué debe gustarme todo el tiempo alguien, o tenerle ganas a alguien o estar pinchando con alguien? 
Y si ya no podís más contigo mismx: llama a un amigx, fúmense un pito tómense una shela o compartan un tecito, la amistad es mucho mejor que el amor romántico, y en verdad ¿por qué deberían ser tan distintas? 
Tampoco quiero ser Pilar Sordo o un libro de autoayuda fome, solo contar de mi experiencia de corazón roto hecho pedazos por la persona que más quería y y que he vuelto a construir por mí solita.

Amanda López – La Florecida

Ilustración por Amanda López – La Florecida

Para algunas personas, el amor por otres ha sido lo mejor que les ha pasado en la vida, mientras que en otros casos es una fuente de miseria. De allí que resignificar el amor en un sentido más amplio y crítico es un paso importante para vivir de forma más sana con él.

A menudo se piensa que el amor es una emoción, una cuestión de sentimiento más que de razón, del corazón en lugar de la cabeza y que, por lo tanto, no tenemos control sobre nuestro ser cuando nos enamoramos, es un misterio que no es posible de comprender por la mente humana.

El amor es subjetivo al ser una experiencia muy personal e individual, pero a la vez es social en cuanto a práctica colectiva; solo basta pensar en todas las películas, canciones y novelas de amor, Disney, cultura pop en general, la religión, la moda y la publicidad, es decir, tomamos representaciones emocionales de estos contenidos que consumimos desde temprana edad.

Ilustración por Shine like a Cat

Al ser las mujeres y hombres actores individuales desiguales al nivel sistémico, pese a que en muchas instancias recibimos el tratamiento de iguales, son los hombres y las instituciones patriarcales aquellos que tienen la capacidad de definir los términos en que las personas deben amar y ser amadas, ejerciendo control sobre la libertad, autonomía y compromiso en las relaciones humanas, especialmente las románticas. A esto se suma el desajuste entre expectativas y realidad, el desarrollo propio de las personas a medida que maduran y los cambios propios en las visiones de mundo.

En una lógica de mercado, quien logra una relación amorosa ideal y que calza con los cánones que conocemos es considerado exitoso o exitosa, quien no lo logra es percibido y tratado por quienes le rodean con crítica, lástima y apatía. Este modelo de comportamiento racional que rara vez es realista, usualmente genera restricciones, desigualdad, insatisfacción y baja autoestima.

Para las mujeres, esto se expresa en ideas como una edad ideal para casarse y tener hijos, que la soltería significa soledad y abandono, que si el tiempo pasa y no formamos una familia seremos miserables, histéricas y frígidas, que si tenemos muchas relaciones amorosas o practicamos encuentros sexuales casuales somos mujerzuelas (siempre me he preguntado por qué esa palabra lleva «mujer»), putas, no dignas de que un hombre se fije en nosotras para llevarnos a la casa de sus padres y convertirnos en «señoras», la presión hacia «perder» la virginidad, a tener una determinada apariencia y conducta.

Los hombres heterosexuales desean permanecer sin compromiso el mayor tiempo posible en el «mercado sexual» y a las mujeres (heterosexuales o no), se les enseña a verlo como un mercado matrimonial donde deben estar «disponibles» por un tiempo relativamente corto.

El lugar preeminente del amor romántico en la vida de las mujeres desvía la atención de otras formas de amor, incluida la amistad con otras personas, especialmente entre mujeres, el amor hacia la familia, otros seres vivos y por la naturaleza, al trabajo, a nuestro entorno y comunidad, hacia nosotras mismas.

Ilustración por Pau Braw Art

Lo que surge es la noción de que el amor, lejos de ser liberadora e igualitaria, es opresiva y degradante para las mujeres, especialmente si nos referimos a la heterosexualidad, el matrimonio, el sexo como procreación y la familia. De allí que el feminismo nos da la oportunidad de una reinvención feminista de la práctica del amor, que en vez de reducir la autonomía personal enfocadas en un solo tipo de amor, vivir otras formas que nos hagan felices, lejos de los ideales de la «fusión romántica» y la propiedad (la media naranja, la otra mitad, somos un solo corazón, soy tuya, ¿se entiende?).

Ilustración por Sad Gabbs

Enriquecer formas alternativas de representar y vivir el amor podría contribuir a establecer prácticas sociales más justas, dignas e igualitarias. ¿Por qué la centralidad del amor romántico/erótico está por encima de la amistad, la comunidad, la creatividad y el amor propio? Estas otras formas de amor nos ayudan a romper las opresiones sistémicas del patriarcado, pues nos da la oportunidad para crear relaciones constructivas con otras mujeres para movilizarnos juntas por intereses comunes.

Me inspiré en el amor más puro, en el amor por nuestros hermanos menores, los animales.
No esperan nada a cambio más que cariño. No juzgan. Son nobles. Te cuidan y los cuidas. Te acompañan. Es nuestro deber protegerlos a ellos y su entorno, la naturaleza, las plantas, las aguas y solo con amor, respeto y consciencia podemos lograrlo. 
En este mes del amor: Respetemos más, amemos más, seamos más animales.

Nata Branttes

Ilustración por Nata Branttes

Más allá de si el amor es bueno o malo, nuestra tarea es compartir configuraciones de amor que sean la base de proyectos colectivos de justicia social y dignidad.

La amistad feminista debe ser abordada como una práctica políticamente significativa que evita perpetuar las tensiones históricas dentro del movimiento en función de objetivos comunes por lo cuales todas debemos luchar y, al mismo tiempo, socava los sistemas de opresión que continúan dividiendo a las mujeres a través de sus diferencias.

¿Cómo el amor puede ser resistencia? Como planteaba Emma Goldman, el amor es libre y es tan grande que desafía todas las leyes y convenciones sociales, es decir, desde la utopía el amor puede romper con el orden y la opresión que lo perpetúa.

Ilustración por Belén Molina Palacios

Desde el 18 de octubre y el estado permanente de movilización social, hemos aprendido sobre la importancia de reencontrarnos entre vecines, amigues y quienes cohabitan con nosotres en nuestra comunidad, activar nuestros territorios mediante calbidos, juntas de vecines, organizarnos en red para apoyarnos con alimentos, cuidado de personas, transporte y unirnos como sociedad civil en las calles.

Recuerdo que en los días previos cuando les estudiantes, no olvidemos que empezaron las mujeres, se organizaban para realizar evasiones masivas en el metro y permitir que las personas pudieran pasar, se les criticaba de qué no tenía sentido, porque pagan una tarifa reducida y que el alza del pasaje en el Metro no les afectaba. Gracias a esta movilización social hemos abordado críticamente el individualismo y cómo se hace necesario actuar por todas las personas y los intereses comunes de dignidad, justicia social y redistribución equitativa de los recursos.

Ilustración por Pajarito Bang Bang

En estos últimos meses hemos reflexionado sobre todo aquellos que teníamos normalizado y debe cambiar, de reencontrarnos con nuestros seres querides, particularmente en la familia, y compartir experiencias. Entre las mujeres, la solidaridad política o sororidad, se ve mucho más explícita en los espacios públicos y locales.

El amor puede ser abordado como resistencia, transformación y agencia, individual y colectiva en contra de la imposición de un orden moral represivo y la institucionalización de prácticas opresivas que se refuerzan mutuamente para perpetuar el amor romántico tradicional. El amor compasivo por les seres que nos rodean y por nuestro propio ser, con sus virtudes y defectos, es lo más hermoso que puede existir.

Siempre le digo a Octave (mi pareja) que él es lo más importante para mí después del Phili. El Phili es mi gato. Llegó a mi casa cuando yo tenía 12 años (hace bastantes años atrás, en esa época en la que me pasaba el día bailando axé en el estacionamiento del condominio).
Creo que no hay persona que me conozca más o menos bien que no sepa que tengo un gato, porque es uno de mis temas predilectos, porque amo a los gatos, porque en un período arduo de mi vida en el que mi gato estuvo viviendo con una de mis tías me hice un tatuaje suyo para tenerlo siempre cerca porque pensé que nunca más iba a vivir con él (ese fue mi primer tatuaje), porque es la forma de amor más gratuita que he experimentado, la más simple, la más terrible desde que vivo fuera del país y lejos suyo, pero también la más reconfortante, la más linda.
Temo que todo esto solo lo entiendan quienes tengan y amen a sus gatos como yo, pero durante mucho tiempo todo lo que me bastaba era que él estuviera ahí, al lado, día tras día, al llegar del colegio, de la universidad, en la noche después de la fiesta, y esperar ese momento en el que estás sentado o acostado y sabes que en cualquier minuto va a venir, va a saltar hacia ti, se va a acercar o va a sentarse en tu libro o en tu computador, y que se va a quedar.
No sé si esto es necesariamente una perspectiva feminista del amor, pero no es amor romántico, no es amor tortuoso, menos violento o abusivo, es amor a secas.

Nicole Lisette

Ilustración por Nicole Lisette

El amor entre las mujeres se distancia de las flores, chocolates, cenas en restaurantes caros y aglomeraciones en los centros comerciales. Tiene que ver con abrazar lo cotidiano, donde somos libres de las presiones, podemos hacer lo que queramos en confianza, donde estamos expuestas y no sentimos vergüenza de quiénes somos.

También ese amor se relaciona con respetar nuestras individualidades, necesidades y espacios, de pasar tiempo solas, con nosotras mismas. Todo esto es auto cuidado y cuidado entre las amigas. El auto cuidado no debe ser un privilegio ni debe ser retratado como tal.

El auto cuidado es un concepto notablemente flexible e incluye casi cualquier actividad que las personas usen para calmar, sanar y preservarse frente a la adversidad. No es auto complacencia, sino que la autoconservación es un acto político radical o acto de guerra política, como aborda Audre Lorde, A Burst of Light.

I respect the time I spend each day treating my body, and I consider it part of my political work. It is possible to have some conscious input into our physical processes–not expecting the impossible, but allowing for the unexpected–a kind of training in self-love and physical resistance.

Audre Lorde. A burst of light.

Ilustración por Amelia Strong

Las amigas pueden ser aliadas políticas y ojalá todas pudiera serlo. Estamos constantemente pensando en el poder político que conlleva ser mujeres, ser ser sobrevivientes de traumas de abuso, tener colores de piel diferentes, identidades diferentes, capacidades diferentes y estar juntas. Somos amigas que nos damos el poder para vivir cuando tantas otras cosas en este mundo actúan para matarnos y violentarnos, nos equivocamos mil veces, pero nos enseñamos, aprendemos juntas y caminamos en un proceso de lucha constante para ser mejor personas entre nosotras y con las que interactuamos.

Ilustración por Catalina Cartagena

Durante mucho tiempo fui bastante solitaria y tuve pocas amigas. Fueron esos mismos años en los que mi autoestima estuvo mermada; sumergida en inseguridades y falta de cariño hacia mi misma. Cuando comencé a rodearme de mujeres inspiradoras y amigas leales, fue cuando comencé a brillar y a aprender acerca de la importancia del amor propio, autoconocimiento y autocuidado.
Con el empuje correcto comencé a crecer, a explorar mis talentos con mas fuerza y convicción, y en un mundo en donde se nos enseñó que las relaciones entre mujeres solo se basan en la competencia, aprendí que la verdadera amistad está en donde nuestros lazos son mas fuertes e inquebrantables; que somos compañeras, y que nuestra tribu y hermandad era tan poderosa, que por muchos años nos hicieron creer lo contrario.
Hoy entiendo que cuando nos llenamos de amor propio, brillamos. Y que por cada mujer brillando, hay otras impulsando ese destello.

Javiera Quimera

Ilustración por Javiera Quimera

Me gusta este nuevo concepto porque el «día del amor» como lo conocemos a veces genera mucha ansiedad y soledad entre las personas y eso no es para nada sano. Creo que la relación que generamos las mujeres es super valiosa y quizás hay que replantear esta idea de alma gemela. Por ejemplo yo siempre he sentido que mi mejor amiga es el alma gemela de mi vida independiente de que mi relación amorosa con mi pololo sea buenísima y llevemos mucho tiempo juntos. Es ella quien me complementa y quizás para otras personas puede ser una hermana, un familiar, amistades, etc.

Michelle Lasalvia – Pirichi

Ilustración por Michelle Lasalvia – Pirichi

¿Cómo nosotras, como feministas, tanto individualmente como parte del movimiento, practicamos cuidando de nosotras mismas? ¿Cómo entendemos las diferentes políticas de autocuidado en diversos contextos?

En nuestra reflexión junto a las amigas ilustradoras que han formado parte de este proyecto hemos buscado transmitir de que la idea de cuidarnos no tiene que ver con prácticas accesibles para las personas a través de sus privilegios de clase, monetarios, raciales y de otros tipos, sino con el reconocimiento de que nuestras necesidades como mujeres, históricamente oprimidas y marginadas al negarnos nuestros cuerpos, vidas y placer, son importantes y merecen ser satisfechas, reclamando espacios que nos permitan sanar, expresarnos y ser libres. Hacer lo que nos hace «bien» es profundamente político.

Ilustración por Camila Villota

El amor propio es como un jardín infinito y colorido que nos rodea, que construimos con nuestros pensamientos y nuestras acciones, un lugar en el que nos resguardamos y un lugar al que siempre podemos acudir cuando sentimos que todo está mal afuera, por eso debemos cuidarlo como se cuidan las plantas, con constancia, con paciencia, aceptación y con amabilidad para que siempre tenga frutos, para que siempre nos florezca. 

Camila Villota

Ilustración por Frufrú

En el discurso feminista en el que la representación del cuerpo aparece como céntrica para cuestionar las representaciones hegemónicas da tiene como uno de sus ejes el amor propio, el más difícil de todos. Asumimos que somos capaces de amar a otras personas y seres, pero comprender y aceptar que debemos amarnos tanto o más que a otres es una problematización relativamente reciente en el espacio público y que en muchas personas llega en la adultez.

Each victory must be applauded, because it is so easy not to battle at all, to just accept and call that acceptance inevitable.
And all power is relative. Recognizing the existence as well as the limitations of my own power, and accepting the responsibility for using it in my own behalf, involve me in direct and daily actions that preclude denial as possible refuge. Simone de Beauvoir’s words echo in my head: “It is in the recognition of the genuine conditions of our lives that we gain the strength to act and our motivation for change.” 

Audre Lorde. A burst of light

Este amor propio tiene una multiplicidad de dimensiones que a menudo se siente como una bola de nieve que crece y crece, apoderándose de nosotras. La reconstrucción o reinvención del cuerpo, el encuentro con el placer y gozo, enfrentarnos a nuestra realidad como cuerpos colonizados por los valores de las sociedades patriarcales, hacen que ser conscientes de habitar nuestros cuerpos sea una lucha durante toda la vida.

Esto se deriva de los procesos de interiorización de las normas de un sistema de dominación simbólica masculina, blanca y occidental, donde tomamos como referentes a celebridades, mujeres que vemos en redes sociales y aquellas que están a nuestro alrededor. A medida que continuamos desafiando lentamente nuestra propia misoginia internalizada y condicionamiento patriarcal, podremos llevar estos aprendizajes en nuestra toma de decisiones y en la forma en que nos relacionamos con las demás mujeres.

Existe una línea muy delgada entre el empoderamiento y tratar de ser la mujer que el patriarcado quiere que seamos, repitiendo el ciclo de opresión que vemos en nuestro entorno. No podemos liberarnos del sistema patriarcal «de afuera», si no nos liberamos «adentro».

Ilustración por änëmonë

Como expresa la ilustración de änëmonë, el amor debe trascender a los cuerpos, habitarlos y liberarlos.

Mi experiencia de vida se ha caracterizado por ser muy exigente, descuidada y hasta cruel conmigo misma, y estoy segura que esto nos pasa a todas como mujeres, porque estamos constantemente sometidas a la validación externa, al maltrato de todo tipo y terminamos confundidas si ese auto sabotaje, síndrome del impostor e incluso odio desaparecería si viviéramos en una sociedad más compasiva, justa y menos violenta, más feminista.

Hace unos años, jamás hubiese pensado que reconocerme y autoformarme como feminista, conocer y establecer vínculos con otras mujeres iba a ayudarme a poco a poco a aceptarme. Obviamente, no es un proceso evolutivo linealmente, lo veo como una balanza en la que pongo una monedita en el lado de la balanza de amor propio, hay días donde estoy pésimo y ese lado está igual, y otros donde me siento bien con mi propio ser y sumo más moneditas.

El feminismo ha dado forma dramática a mis amistades, intereses intelectuales, autoimagen, trayectoria profesional e incluso mis hábitos.

Es un desafío trabajar en mi misma con humildad y compasión al reconocer que no siempre tengo todas las respuestas, que voy aprendiendo con las demás mujeres que me rodean y que no está mal sentirme insuficiente o incapaz. Me ayuda situarme hipotéticamente en las mujeres que han estado pensando críticamente sobre el feminismo, en las mujeres que han hecho activismo feminista desde hace casi dos siglos, aprendiendo de ellas, no dejándome llevar por ellas y poniéndolas en un altar al que nunca podré llegar, porque debo ser amable conmigo misma, contenerme y darme todo el tiempo que necesite.

Amarme es descansar para recargar energías, sentir el silencio y ser una persona normal, reconectarme con las cosas que amo y las personas que me aman. No me sirvo a mí ni a nadie cuando me «quemo», así que mi trabajo como profesional y mis luchas no deben consumirme. Eso es lo más difícil de hacer todavía.

Como reflexiona Nadya Tolokonnikova, la alegría es revolucionaria, no hay que olvidar las otras cosas de la vida que nos traen alegría y hay que invertir en ellas también

Ilustración por Francisca Jara

El feminismo es algo que desarrollamos en la vida real, lo que significa que necesita personas que puedan apoyarlo en la forma en que la teoría feminista nos enseña, de modo que si solo se queda en los libros y no podemos materializarlo en prácticas aparentemente simples, como ver una película con amigas en una pijamada comiendo sushi o en una multitudinaria marcha del Día Internacional de la Mujer, no servirá de nada.

Es la única forma de sobrevivir al patriarcado: construyendo comunidad, redes en todas partes, físicas y virtuales, en todos los espacios.

Ilustración por Libertad Cuko

Y ha sido en el último año, lo que se agudizó desde el 18 de octubre, donde he sentido cada vez más seguridad con las mujeres que me rodean, pues vivimos en un Estado que no nos protege, sino que entre amigas nos cuidamos y estamos ahí para potenciar, precisamente, ese amor propio, uno de los elementos más importantes para el cambio político, porque es capaz de quebrar los sistemas que mantienen a las mujeres compitiendo entre sí, oprimidas y vulneradas en nuestra dignidad y derechos.

Ya no es solo el amor propio, sino el amor por todas las mujeres, es estar convencida de que no puedo sentirme completa en ese aspecto si no tenemos condiciones de seguridad, derechos garantizados y felicidad, que no puedo ser feliz si enfrentamos el riesgo diario a ser acosadas, agredidas y asesinadas por ser mujeres, cuando veo como aumenta la lista de femicidios cada día (ya hay 6 mujeres asesinadas en lo que va del año para la fecha en que se publica este post), nuestra precariedad laboral, prostitución y trata, vivir en un país donde el aborto no es un derecho pleno, donde nuestros acosadores quedan impunes, donde no podemos andar tranquilas por la calle y un largo etcétera.

Ilustración por Camila Mendoza

Cuando me llené de amor, fue cuando descubrí y apliqué el amor hacia mi misma. Entendí que nadie puede herirme porque los límites los pongo yo, lo que me inseguriza, lo sano con más amor a mi misma cuidándome, conteniéndome, sin juzgarme. También es amor comer bien, descansar, ser fiel a lo que quiero y seguir mi intuición. cuando estoy en este equilibrio siento que puedo fluir como un delfín y entregarle amor a las mujeres que me rodean, y a las personas que me atraen: cuando uno entiende que hay que cuidarse a unx mismx, entiendes que también tienes que cuidar al otrx. 

Violeta Cereceda

Ilustración por Violeta Cereceda

El amor también tiene que ver con la simpleza y permitirnos soñar. El patriarcado va a seguir triunfando en la medida que perpetuemos la experiencia del amor como violencia, dominación y sufrimiento (y su justificación en función del amor), porque eso permite que no tengamos la fuerza para destruir todo lo que nos han enseñado y, por qué no, ser más idealistas.

Si el patriarcado fuese la enfermedad social más peligrosa para nuestras vidas porque ataca nuestros cuerpos y mentes (y espíritus, si creen en su existencia), uno de sus síntomas, el dominio masculino, está conectado con el cierre de las emociones que tradicionalmente se asocian a él y nos ataca emocionalmente desde que nacemos. ¿No serían esas frases más cliché de las películas y tarjetas Village alguna respuesta? ¿quizás no eran ridículas e incorrectas? El amor actúa para transformar la dominación.

Pensemos en Sailor Moon y Sakura Cardcaptor donde precisamente el amor y la amistad le dieron la fuerza a las heróinas para salvar el mundo.

Ilustración por Monitos Feitos

Para concluir este extenso post, la reflexión de Paula, pues expresa en el comportamiento de les animales, que la amistad y la solidaridad no es algo que podamos racionalizar mediante una gran acumulación de conocimiento teórico y experimentación aplicada, porque tal vez no necesite ser explicado después de todo.

En escena están una wombat, una petauro del azúcar y una pequeña roedora compartiendo una misma madriguera. Se tapan con mantitas y se acomodan para escuchar la historia que su amiga les quiere contar. 
Tener amigas es ampliar la familia y el corazón. Es parecido a construir un hogar a distancia porque donde estén ellas puedes estar a salvo; donde estén tus amigas, siempre encontrarás un refugio.

Paula Ebiru

Ilustración por Paula Ebiru

Una vez leí que ser feminista era una elección de vida y que esa elección era el amor. Si queremos conocer el amor, tenemos que anhelar y vivir en el feminismo. Creo que recién en este Galentine´s Day pude entenderlo completamente.

Y dije: estoy mejor con mis amigas.

0

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *