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Ilustración por Mariola Quirland.

Día Internacional del Té

Ilustración por Tecito de frutilla y texto por Constanza Jorquera.

Fuente consultada: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

El Día Internacional del Té se conmemora el 21 de mayo de cada año a partir de la Resolución 74/241 de la Asamblea General de Naciones Unidas de diciembre de 2019 y tiene como objetivo promover medidas colectivas dirigidas en favor de la producción y el consumo sostenibles de té y aumenta la conciencia acerca de su importancia en la lucha contra el hambre y la pobreza.

El té se consume hace al menos cinco mil años, cultivándose en sus orígenes en India, Myanmar y China, y actualmente se cultiva y produce en más de 35 países y más de 13 millones de personas dependen de su producción para su sustento, de los cuales alrededor de 9 millones son pequeños agricultores que recolectan y producen el 60% del té en el mundo, según datos de la FAO.

Asimismo, las familias agricultoras del té enfrentan grandes problemas como los efectos del cambio climático y la pandemia. Las condiciones agroecológicas específicas donde se produce el té se encuentran precisamente en áreas que son altamente vulnerables al cambio climático y se estima que para 2050, una cuarta parte de las plantaciones de té en India y Kenia podrían desaparecer. Incluso, el sabor del té podría verse alterado y tener menos sabor que el té que estamos acostumbrades a beber, lo cual podría relacionarse con la pérdida de propiedad que benefician nuestra salud, debido a las inundaciones y lluvias irregulares.

A ello se suman las desigualdades sociales, la inestabilidad económica, resultado de los salarios e ingresos más bajos que ganan les trabajadores y agricultores y el contexto en el que viven en los países más pobres del mundo, condiciones que se han agravado durante la pandemia. A nivel mundial, la mayoría de les trabajadores y agricultores del té son mujeres y en países fundamentales en la producción de té como India y Sri Lanka, las mujeres representan casi el 50% de les trabajadores del té, pero pocas logran ascender a posiciones más altas dentro de la cadena productiva, perpetuándose la vulnerabilidad y precariedad.

En este sentido, el té es crucial para la economía de varios países en desarrollo y se relacionan con cuatro de los quince Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados por Naciones Unidas en 2015: reducir la pobreza extrema (ODS1), luchar contra el hambre (ODS2), empoderar a las mujeres (ODS5), y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres (ODS15). En su diseño original, los ODS deberán cumplirse para 2030, pero la pandemia ha retrocedido los avances hacia el desarrollo en al menos veinte años, según estimaciones de Naciones Unidas.

Diversos estudios en los últimos años, aunque requieren más desarrollo, han establecido que sus componentes no sólo son beneficiosos para nuestra salud física por sus propiedades antioxidantes, sino también para nuestra salud mental, pues ayuda a reducir la ansiedad; la cognición, beneficia la memoria y la atención. Si bien las investigaciones científicas alrededor del té nos dan luces sobre su efecto en nuestros cuerpos y la importancia de consumir alimentos y bebidas saludables, darle significativo a aquellas prácticas, momentos y elementos no solo promueven el autocuidado, sino que nos motiva a valorarnos a nosotres mismes y lo que creemos.

El té nos reconforta, permite estar en el momento presente y también crear vínculos con quienes nos rodean y establecer rituales de amor, solidaridad y amistad, y es por eso que es tan importante para nosotras. El té también ha sido importante para el feminismo y estuvo presente en las primeras organizaciones de mujeres, en el movimiento sufragista, en clubes de lectura, entre amigas y ancestras, y es el centro de nuestro activismo feminista.

"Una desconocida se sienta en la mesa a tomar té, luego otra y otra, se van sumando hasta formar una gran mesa de mujeres que van formando una red poderosa de apoyo, donde nos unen los mismos temores, miedos, enojos, experiencias, sueños y ese amor por la otra, por esa mujer que está en tu mesa, conversando, compartiendo, seguras y felices.
Aún nos queda mucho por hacer y desconocemos lo que nos depare el futuro, pero si todas están dispuestas a seguir sentándose una al lado de la otra y compartir una taza de té, el Club de Té seguirá vivo para, junto con todas las mujeres en todas las esferas de la sociedad, dar la lucha por la libertad, justicia y desarrollo pleno para todas nosotras
".

Este extracto de nuestro Manifiesto publicado en 2018 refleja la importancia del té en nuestras vidas y como materialización de lo que significa formar parte de este Club, que comenzó como una iniciativa de reunirse a tomar once entre mujeres y compartir nuestras experiencias, y que poco a poco se fue transformando en un ritual que derivaría en una organización feminista.

Esta ritualidad viene de lo cotidiano y simple que es tomar té en solitario o en grupos de amigues, familiares y colegas, y que merece ser más valorado y potencialidad como un medio para conectarnos y crear. Cuando escribí la frase "una amiga y una taza de té es todo lo que necesita", me refería precisamente a que cualquier persona puede dar vida a una iniciativa o proyecto que le parezca importante y pueda ser un aporte para nuestra sociedad, no importa donde estemos ni los obstáculos que existan, si tenemos el apoyo de alguien que cree en nosotres podemos lograrlo.

"La once para mí es sororidad. Como mujeres tenemos tan pocos espacios para abrirnos que aquí hicimos click y transformamos este momento en el núcleo de nuestra amistad y red de apoyo" (extracto de entrevista para Revista Paula, marzo de 2019).

Debido a la pandemia, tomar té ya no puede ser un ritual que compartimos físicamente, pero gracias a las plataformas digitales nos podemos reunir en las distintas actividades, talleres, grabaciones del podcast, con proyectos amigos, el Club de Lectura, donde el té siempre está presente. Me genera mucha alegría (y algo de nostalgia) pensar en todo el camino que el club ha recorrido y que nos aproximamos a cumplir cuatro años de vida desde esas primeras teteras y tazas.

Celebremos este Día Internacional del Té con un consumo ético y consciente, apoyando a pequeños productores y emprendimientos, así como educándonos sobre sus orígenes, cadena de producción y condiciones de sus trabajadores.

¡No importa donde estés, el té nos conecta! ¡Feliz Día Internacional del Té!