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Especial de Halloween: algunas reflexiones sobre el terror, brujas y rituales

Texto por Constanza Jorquera e ilustración por Camila Valencia

¿Qué hace a Halloween tan fascinante y que lo celebremos año a año? ¿cómo podemos disfrutar halloween con un enfoque feminista?

Halloween o “noche de brujas”, como se le llama en español, se remonta a festivales celtas donde las personas hacían rituales para ahuyentar a los fantasmas que volvían a la tierra, ya que marcaba el final del verano y las cosechas, y el inicio del invierno y la oscuridad, que se asociaba con la muerte. De este modo, la noche del 31 de octubre constituía una especie de transito entre el mundo de los vivos y los muertos. Posteriormente, los romanos también conmemoraban la muerte en esos días, y más tarde, la iglesia católica estableció el Día de todos los santos el 01 de noviembre y el Día de todas las almas el 02 de noviembre.

La celebración del Día de Todos los Santos también se llamó All-hallows y la noche anterior comenzó a llamarse All-Hallows Eva, y así nació el nombre de “Halloween”. Ya en el siglo XIX, se celebraban diversas fiestas de otoño en Estados Unidos y la migración europea propició que comenzara a instaurarse la tradición de celebrar halloween, donde las personas usaban disfraces para ir de casa en casa pidiendo comida o dinero, que derivó en la idea de “trick-or-treat” (dulce o truco) en la actualidad.

Gracias al sincretismo cultural, las festividades asociadas a Halloween comenzaron a practicarse en todo el mundo, pero en la forma en que lo celebramos en nuestro país replica el modelo estadounidense, ayudado por estrategias de marketing (es la segunda fiesta más lucrativa después de navidad), entendiendo Halloween generalmente como una fiesta infantil y juvenil.

Halloween siempre ha sido una fiesta llena de misterio, magia y superstición. Si bien abundan las críticas respecto a que no deberíamos celebrar fiestas extranjeras, marcadas por la imagen negativa hacia Estados Unidos y el imperialismo cultural, así como el gasto, muchas veces excesivo, en dulces, disfraces y sus derivados, lo cierto es que ya se volvió parte de nuestra cultura y podemos aprovechar Halloween para reflexionar sobre temas importantes (como, por ejemplo, violencia hacia la mujer en el género del terror) o simplemente pasarlo bien con nuestr@s amig@s y familiares. La rutina diaria es tan difícil que en verdad me parece positivo que las personas puedan divertirse libremente, porque pensemos, ¿cuántos feriados y celebraciones tenemos al año?

Brujas y feminismo: resistencia y cultura pop

En las celebraciones del 31 de octubre, tanto en Europa como posteriormente en Estados Unidos, las mujeres realizaban rituales para encontrar el amor y propiciar el matrimonio, así como adivinar el futuro.

Paralelamente, las brujas han sido históricamente un símbolo de la resistencia de las mujeres, porque van en contra de las normas que rigen los sistemas sociales, siendo tratadas como “locas”, peligrosas para la sociedad y luego perseguidas y eliminadas. En la cultura popular, concretamente en el cine, literatura y series, han convivido con vampiros, zombis y hombres lobo, reivindicando su lugar libre de la dominación patriarcal, siendo una las íconos feministas más potentes hasta la actualidad.

Las acusaciones de brujería y condenas a muerte en América del Norte y Europa, donde destacan los juicios de brujas de Salem que ocurrieron entre 1692 y 1693 han inspirado una gran cantidad de arte y debate en los últimos 300 años.

Fundado en la víspera de Halloween de 1968, el colectivo formado por diversos grupos feministas en Estados Unidos, principalmente en Nueva York, llamado “Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell” (WITCH) realizaron durante más de un año manifestaciones, boicots, publicaciones y performances callejeras usando trajes negros, sombreros puntiagudos y símbolos de la brujería (también cambiaban su nombre según la agenda de protesta del momento, pero mantenían su acrónimo), reivindicando la figura de la bruja como activismo político. Hoy existen nuevos grupos feministas inspirados en WITCH.

WITCH desafió el establishment con conjuros y hechizos, con invocaciones a desear crueles desgracias personales en las personas de los opresores y, sobre todo, con la puesta en práctica de formas de protestas que tomaban la calle como espacio político. Pero también produjo alta política por su autonomía ingobernable dentro del movimiento feminista.
Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell. Comunicados, textos y escritos (1968-1969).


Sistemáticamente, las representaciones de brujas comenzaron a aparecer en más películas, pero de forma muy negativa, pues encarnaba los temores masculinos de la sexualidad femenina, siendo caracterizadas como viejas, celosas y maltratadoras, como en las películas de Disney, La Bella Durmiente o Blanca Nieves, y en la película El mago de Oz.

Sin embargo, conforme los movimientos feministas ganaban más protagonismo en la agenda pública, las narrativas en torno a las brujas se complejizaron y su historia fue revisada y reinstalada desde un nuevo enfoque.

Posteriormente, la ola de brujas adolescentes de la década de 1990 inspiró a muchas de nosotras que crecimos con televisión con cable y cultura pop de la mando de MTV y Nickelodeon. Al unirse, las mujeres jóvenes podían tener un poder sobrenatural increible, como la película The Craft de 1996 o recordemos el exito que tuvo The Chilling Adventures of Sabrina el año pasado.

Lo importante es estar alertas respecto a que si bien estas brujas adolescentes capturan el interés de muchas mujeres y las hace más cercanas, son representaciones muy higienizadas, “blancas” y prácticamente inofensivas en el sentido de perder su capacidad de provocar y perturbar a sus opresores, corriendo el riesgo de dejar ser subversivas o aterradoras para ser reducidas a disfraces y productos de moda.

Las mujeres y el terror

Cuando vemos películas, series o leemos novelas de terror (occidental y en el mainstream), subyace la idea de binarismos violentos, como victimarios y víctimas, salvador y persona que es salvada, vida y muerte, bien y mal. Si las historias son interesantes, nos causa entretención y logran el éxito.

Sin embargo, en industrias culturales dominadas por hombres, lo otro que subyace es que cuando hablamos de terror/horror, nos referimos a un género que usualmente objetiviza, sexualidad, tortura, viola y mata mujeres y niñas; y si terminan vivas es porque 1) fueron salvadas por un hombre o 2) tuvieron que matar al asesino / criatura sobrenatural.

En este sentido, el terror refuerza los roles de género heteronormativos tanto en los contenidos como en las audiencias, pues se ha extendido la percepción de que el terror no es un género que las mujeres podamos disfrutar, porque nos da demasiado miedo y angustia. Este último punto no es del todo falso, considerando que en las películas vemos maximizados todos nuestros temores cotidianos cada vez que salimos a la calle pensando en que podemos ser acosadas, violadas y asesinadas…solo den un vistazo a la cantidad de películas de psicópatas y asesinos seriales de mujeres que existen.

En el terror, la histeria, comúnmente asociada con la mujeres, da lugar a la figura de las “scream queens” (sí, hubo un reality show de MTV del mismo nombre), a ver a mujeres desmoronándose bajo los traumas y las presiones psicológicas o físicas que se les imponen en las películas de terror, como por ejemplo, Rosemary’s Baby y Carrie.

Entonces, ¿cómo respondemos a la pregunta del inicio? ¿qué hacer en Halloween?

Podemos empezar con algunos ejercicios que nos den motivación para buscar más.

En primer lugar, desafiar el status quo respecto de la percepción sobre las mujeres y el terror, explorando voces en la literatura, cine, animación y otros contenidos que reivindican un lugar legítimo de las mujeres en la industria del terror. Aunque las películas dirigidas por mujeres no producen automáticamente contenido feminista, veamos películas y cortos de terror dirigidos y escritos por mujeres, leamos una novela o cuento de terror cuya autora sea mujer y cuya protagonista resuelva los conflictos en la trama.

La gran fortaleza del género ha sido su capacidad para explorar los lugares oscuros y tabúes de la sociedad y la mente humana, de modo que nos permite profundizar en un debate crítico sobre los temas de la agenda feminista que nos interesan.

Las películas de terror son uno de los pocos lugares donde a las mujeres se les dice que sus miedos son reales. Para muchas mujeres, el género de terror es profundamente catártico: construye espacios imaginarios donde pueden trabajar a través del trauma de la vida real.
FEMINIST HORROR PLOTS AGAINST PATRIARCHY por Alison Gillmor


En segundo lugar, remitámonos a nuestras ancestras. Un elemento muy especial de las distintas prácticas y pensamiento que se puede entender como de “brujería” es la importancia atribuida a las mujeres que nos precidieron.

Mi abuela siempre rememora su infancia cuando su abuela le contaba historias de terror y las recuerda con tanto detalle que me las cuenta seguido. Pueden preguntarles a sus mamás, tías y abuelas qué relatos de terror conocen y les gustan, qué opinan de la celebración de halloween, e incluso ver juntas una película y compartir en familia.

En tercer lugar, hagamos rituales de autocuidado, ya sea de forma individual o con un grupo de amigas. Podemos ir a una fiesta de disfraces, quedarnos en casa comiendo lo que queramos y viendo series, películas de terror o leyendo un buen libro, u organizar una celebración con amigas que incluya lo que más les guste, incluyendo algún ritual mágico, poción, tarot o lo que se les ocurra. Lo genial de halloween es que lo convencional no es la regla.